
La reivindicación lúdica festiva del día internacional del
ORGULLO GAY es mucho más sensata y responsable, de lo que pueda parecer a simple vista. En un día de celebración y “
cachondeo” el mensaje contestatario y rebelde se esconde tras el color, la música y las ganas de celebrar el respeto por las personas sin prejuicios, ni objeciones.
Muchos que se quedan únicamente con esa imagen como representativa de todo el colectivo, otros utilizan la jornada para la ofensa desagradable y el insulto, la derecha para deslegitimar a cada manifestante en la construcción de una familia y otros disfrutamos de una fiesta en la libertad conseguida después de muchos años de represión y por la cual muchos homosexuales pagaron con sus vidas.
Tras la aprobación hace un año de la ley de matrimonios homosexuales gracias al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el principal partido de la oposición (PP) continua alineado con la iglesia. De esa forma sigue manteniendo el discurso-denuncia ante lo que ellos consideran una agresión, del único modelo de familia que son capaces de defender, entender y asimilar. A estas alturas ni la derecha, ni la institución católica, apuestan por centrar su visión rancia y desgastada en el respeto por cualquier modelo de familia. Eso se produce cuando a espaldas de la realidad, se intenta construir un discurso vacío de sensibilidad y repleto de incomprensión. Un año después el Partido Popular, deja visible y sin complejos su “ramalazo” más homófogo. Los colectivos gays y lésbico de España han conseguido tener un derecho más, “podrán hacer uso de el o no”… pero eso es justamente la igualdad, poder decidir sobre un cosa.
No todo está ganado, ahora la responsabilidad es de la sociedad. Son muchos los que todavía hoy sufren discriminación o rechazo en el mundo laboral o en otros campos de la vida, por ellos se debe seguir la lucha en la conquista de todos y cada uno de los derechos del colectivo homo, lésbico y trans. Ahora los TRANS!.
Quiero felicitar a Nuria Asperilla en primer orden, por su dedicación y trabajo para realizar la jornada del pasado sábado. Al igual que a todos y todas, los y las militantes de la JSC y el PSC, homosexuales o no, que quisieron asistir. Una cosa quedó clara, nunca estamos todos a la hora de reivindicar derechos, en cambio es lamentable que en otros momentos no falte ni el apuntador.