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Friday, May 30, 2008

RESPONDE!


Qué es lo que hace que todo parezca tan lejano cuando en realidad está a mi lado.
Qué complejos he de desenterrar para no dudar de mi.
Donde irá a parar el agua del río que siembra de belleza un lugar.
Quién hace que el sol despierte cada mañana dando luz a todo el planeta.
Qué manos trabajaran la tierra.
Qué extraña sensación nos impulsa a levantarnos cada día.
Quién levanta fronteras donde solo hay un horizonte.
Donde nace la niebla.
Donde empieza la vida.

De donde surge el universo.
Que es lo que empapa mis huesos bajo un calor infernal.
Quién dejo abierta aquella puerta.
Quién recompone los sueños o las cicatrices que uno tiene bajo la piel.
Quién cubre el cielo de tormentas.
Quién sopla sobre la arena del desierto.
Qué es lo que nos separa y que es lo que nos une.
Qué es lo que pesa.
Qué es lo que flota en la ingravidez del viento.
Qué es lo que hace que mis manos abiertas se tornen un puño cerrado.
Quién es el que hace que todo sea más feo y que los diarios solo hablen de mierda.
Qué recordarán mis ojos cuando yo ya no te vea.
Qué recordará mi olvido cuando yo ya no pueda recordar los labios que me besaron.
Quién será el amor de mi vida o el que comparta las migajas de su pedacito de pan.
Quién será ese hombre o esa mujer que deje caer primero la toalla de una lucha que merece la pena perder.
Qué es lo que me hace sentirme fuerte aunque mis piernas tiemblen de miedo.
Qué significa una luz encendida en mitad de la oscuridad.
Qué es lo que hace entenderme sin la necesidad de hablar.
Quién borra y transcribe el guión de una historia.
Quién regará las flores de mi jardín secreto.
Dónde estarán las fotos que adornan mis recuerdos de niño.
Quién lanzará la primera piedra.
Quién escupirá a la cara del lobo si este tonto acaba por no decir lo que en realidad quiso decir desde el principio.
Qué es lo que me impulsa a escribir.
Quién es el extraño, un desconocido o alguien al que has creído conocer.
Qué es lo que me mueve, lo que se detiene, lo que respira, lo que acelera mi ritmo.
En que momento dejas de amar.
En que momento dejas de creer.

Qué es lo que mantiene mi fe intacta.
En que momento empieza la cuenta atrás de una historia.
Quién hace bonito un reencuentro y quién planifica un desenlace fugaz.
Quién inventó la esperanza que jamás se derrota.
Quién ideó la primera guerra.
Quién inventó las palabras.
Quién trata de borrar lo que significó aquel rincón del mundo para mi.
Quién vendrá a recogerme si un día llego al andén de donde huí hace algún tiempo.
Quién robará un segundo al tiempo para llegar puntual.
Quién hace que el viento sople meciendo las hojas y las bolsas del súper por la calle desierta.
Quién hace que llore, que ría, que sienta frío, calor, que mis huesos se sientan a gusto entre unos brazos cualquiera.
Quién eleva la voz para hacerse escuchar.
Quién escucha un susurro.
Que silencio escuchó mi alma.
Quién es el responsable de todos los finales bonitos.
Quién me llamará o simplemente me escribirá un mensaje desde el fin del mundo para decirme que vaya junto a él.
Qué es lo que hace difícil algo sencillo.
Qué es el vacío o la inmensidad del mar por donde navegan miles de barcos.
Qué es lo que hace que mi sentido del olfato reconozca el perfume de una piel.
Quién pondrá en orden mi habitación.
Quién se comerá un pedazo de corazón.

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Dedicado a Raquel W., mi intacta Diva.

Friday, March 28, 2008

LA MÁS PUTA DE TODAS LAS PUTAS (DOÑA PERFECCIÓN)

Una historia real, hecha cuento. Una historia de una mujer fatal enganchada a una vida de mierda. Una historia de una mujer libre.
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Se disfrazaba de cheque sin fondos por tal de conquistar a todos los hombres, de todos los bares, de todos los rincones del planeta. Era atea, no creía en nada más que en las nuevas tendencias y en todo lo que decían los test de personalidad de las revistas para quinceañeras. Una vez al mes visitaba a prestigiosas pitonisas. Era absurda, pero disimulaba su decadencia perdiendo la cabeza en la pista de baile de cualquier discoteca para señoras solteras. Se transformaba a partir de las doce de la noche y hasta las seis de la mañana, cinco días en semana en la mayor de las perras. La cerveza le provocaba dolor de cabeza y cuando la cabeza le dolía bebía cualquier ron añejo. Guiñaba los ojos ante cualquier mirada perversa, por tal de camuflar su situación de antisocial. Era fácil como esos complejos mecanismos de auto cierre de los tetrabriks de sopa preparada. Nunca le enseñaron a decir que no. Se cosía así misma al hierro de su anatomía por tal de esconder la fragilidad de su mermada autoestima. El cáncer le comía los huesos y la pregunta de cuanto iba a durar su vida le llenaba la piel de enigmas. El miedo le removía las entrañas de tal forma que había tenido que dejar de trabajar en aquella pequeña sucursal bancaria. Ya nunca dormia, nunca se concentraba. Había dejado de soñar con cuentos de princesas y de caballeros que matan a dragones por tal de conquistar a doncellas.
Frecuentaba todas las salas de fiesta de la capital, se escondía entre la gente con la intención de pasar desapercibida. Pero le resultaba imposible no llamar la atención vestida de aquella manera. Cuidaba con demasiado esmero su imagen pública, pasaba largas jornadas de compras, vestía ropa cara intentando así sentirse mejor. Tapar la frustración bajo la piel de su entrepierna con ternura era lo poco que le enseñaron sus amigas del instituto. En su mesita nunca habían bragas de Zara, aunque tampoco las necesitaba porque desde que dejó de ser virgen a los catorce años en casa de su primo Miguel nunca más las llevo puestas. La dignidad la dejó en un viaje a Bruselas, perder la cuenta de los hombres que habían acentuado su alergia por lo moral era ya habitual. Tenía un don a la hora de enterrar a todos sus amantes en su cama, sus sábanas habían perdido la magia que tienen las historias de amor del cine.
A los veinte dejó de comer, después de haber pasado tres años con un mono insoportable a consecuencia de la “vendita” cocaína. Un fugaz marido americano, con el que se casó en las Vegas la enganchó de pies y manos con unas cadenas que todavía no había logrado romper. Sus grilletes le mantenían unida a aquel asqueroso polvo blanco que le había arruinado. Cuando se gastó toda la pasta de la herencia de sus padres, sustituyó su apetito y sus vacíos por cigarrillos mentolados. Fumaba a todas horas, acumulaba cientos de ceniceros abarrotados por colillas. Ceniceros en la cama, en todas las mesas, en las repisas sin libros, en la bañera, en el sofá. Si cada colilla hablase contarían con detalle la historia de su vida decadente y penosa.
Aún así era una buena amiga para los pocos amigos que conservaba. Era una ejemplar ciudadana que pagaba sus impuestos puntualmente. Era una buena militante de izquierdas porque su padre le había enseñado con esmero la preocupación social. Votaba cada cuatro años. Odiaba a los apolíticos, a los de derechas, a los católicos. Odiaba con todas sus fuerzas a las mujeres jóvenes, a las casadas. Era una buena vecina, a pesar de odiar a todos sus vecinos y a todas sus vecinas. Nunca se metía en follones, aunque en su casa más de una vez un tío después de echar un polvo le había partido la cara. Nunca había dado problemas en el vecindario, aunque un moro al que había comprado coca y se había ido sin pagar le buscaba desde hacía semanas. Había atornillado cada fotografía a la pared para que nunca su intención de borrar el pasado se saliera con la suya. Había conseguido que su vida ligera no le escupiera en la cara. Había hecho creer a su familia que ella era perfecta. En realidad, ella no lo sabía pero su vida estaba en boca de todos, ya saben ustedes la manía de la gente en hablar de más, la manía de la gente en vivir la vida de los demás en vez de la suya propia. En realidad todos la llamaban, PUTA.
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A Doña perfección, la más SEÑORA de todas las putas.

Wednesday, February 20, 2008

Por las manos muere el pez

Besé a un príncipe y la puta mala suerte me jugó una mala pasada convirtiéndole en una rana. Esa rana saltó a otra charca y a mi solo me salpicó barro. Me casaron borracho un día con un enano mafioso que traficaba orégano. Me prometió ser el “number one“ a cambio de fama y solo me dio un cero en un cheque barrado. Y ahora no encuentro al idiota que nos unió en matrimonio. Un día paseando por la calle del olvido, recordé el nombre del cuarto oscuro donde dejé mi dignidad. Allí entré y me topé con un lobo que me regaló los oídos durante siglos con el único fin de llevarme a su cueva y comerme la entrepierna, parecía tan creído en que lo conseguiría que me propuse sorprender a mis ganas y a su apetito. El camarero llenó mi copa de tequila, la cogí y me fui hasta el lavabo donde recordaba haber perdido mi dignidad. Allí lo ví mientras esnifaba coca por la nariz, era de nuevo la rana. Se giró para comprobar que esa voz aguda insoportable era la mía, al comprobar que en efecto era la mía se le puso la piel de gallina. Sacó su larga lengua hasta alcanzar mi mejilla, me regaló un beso en forma de limosna. Lo ví tan entusiasmado con romperme de nuevo el corazón, que no me atreví a llevarle la contraria. Nos fuimos hasta la habitación de un circo, abrió la puerta e inmediatamente me empezó a morder la piel, echamos el mejor polvo de la historia. No había tragado tantas mentiras, ni tantas promesas como aquella noche. Comí tantas que ahora la verdad se me indigesta. Acabó de saciar sus ganas y me dejó con la palabra en la boca. Su boca también debió olvidarla dentro de la mía, porque al tragar me sabe a su dulce saliva.

Me hice amigo de un girasol sin pipas y de un escorpión sin veneno, los tres nos fuimos de vacaciones a la costa del sol. El girasol que resultó ser un putero, me prometió pipas pal´ mes de enero, el mes de enero pasó y las pipas nunca se vieron. El escorpión me regaló una bebida que yo nunca probé por miedo a que fuera su veneno. Me compré a un amante en una tienda del rastro de Madrid para tener con quien hablar. Un día me exigió “sexo”, yo no se lo dí. Se declaro en huelga de hambre y se murió. Lo último que pronunció en mis brazos fue un insulto.

Pasaron los años y mi manía de estrenar zapatos nuevos a diario se había convertido en toda una filosofía. Un día me volví a emborrachar y me hundí en una pecera de ron escocés, allí conocí a un pez que me chupó hasta la sangre de las venas. Nadé por todos los arrecifes de coral, y logré llegar hasta el barco bucanero que había naufragado hacía veintisiete siglos. Mi consuelo fue aquel pez, a simple vista parecía algo feo y desdeñado, puesto que era tiempo de muda de escamas y su aspecto parecía un poco desaliñado. No me importó que se alimentara de mi sangre, puesto que yo le chupé hasta la raspa. Un día sus manos me agarraron la cara pidiendo a gritos que le comiera la boca, que le hiciera añicos el corazón. Sus manos me ofrecieron una nueva forma de contemplarme ante la piedra que me regalaba la imagen de un espejo de feria. Me miré como el que mira a un extraño, como el que no reconoce a una cara familiar entre la multitud.

Solía tropezarme en los momentos más importantes y hacerme daño contra el suelo en los momentos más interesantes. Remendaron mi corazón en una tintorería de un centro comercial de Lisboa. El dependiente me pidió un autógrafo y se declaró lector de mi blog, dice que me reconoció por el corazón arrugado y sucio que le llevé. Suelo ser tan despistado que no me di cuenta entonces de que aquel dependiente no le hacían falta mis besos para comprobar si yo era una rana, un pez o un príncipe azul.
A Lucía y Javi.

Saturday, February 09, 2008

borrachos y BORREGOS


A TODOS LOS QUE BRINCARON CONMIGO EL PASADO DÍA 23 DE ENERO.

Un borracho arrastró a mil borregos, dejándolos arrastrados por el suelo. Los borregos en vez de no hacer caso, allá se fueron tras el. Los borregos en vez de pensar, se dejaron llevar atados todos a la misma cuerda. El borracho se tiró por el atajo y ellos se tiraron también. Después se dejó caer por un precipicio y los mil borregos se tiraron también. Un borrego que no se enteró de la movida se quedó brincando en su corral. Ajeno a las intenciones del borracho, el borrego no paraba de brincar.

El borracho que resultó ser todo un animal encerró a los mil borregos con un perro, muy feo, para que el lobo se los comiera en una navidad. Pasaron los años y los siglos, hasta el día de hoy. Ninguno de los mil borregos se preguntó jamás ¿Qué hacemos aquí?, ¿Por qué opinamos esto?, ¿Por qué hacemos esto?. El borracho les había alimentado de la misma bebida que el consumía a diario, haciéndoles a su imagen y semejanza. Mil borregos que opinaban igual que el borracho, que vestían igual que el, que imitaban movimientos, expresiones y que carecían de personalidad.
Un día de repente…
EL FINAL LO ESCRIBIMOS NOSOTROS!!


DEJEN DE SER BORREGOS, POR FAVOR!!

Monday, July 23, 2007

Trenes de caras familiares

Este escrito nació ayer regresando de la escola de formació Guillermo Vidaña de la JSC. Lidia Y yo nos quedamos tirados en una estación de tren.

Miren ustedes a la cara de la gente la próxima vez que se suban a un tren de cercanías. Observarán en casi todas las muestras del cansancio de sufrir el peso de la vida durante años. Este rasgo escondido entre la expresión y la mirada se muestra mucho más evidente en los pasajeros que realizan sus viajes cotidianos completamente solos.

Hay pasajeros que miran a otros pasajeros, intentando quizás averiguar o imaginar algo de sus vidas. Buscando una mirada amiga o simplemente observando. Hay pasajeros escondidos debajo de páginas de periódico o de libros, pero siempre atentos a lo que sucede. Hay pasajeros atentos a la voz de la megafonía que anuncia la próxima estación, sumergidos en el apasionante mundo del “dejarse llevar”. Que sensación tan extraña, pero a la vez tan enriquecedora la de coger un tren por primera vez sin saber exactamente el itinerario. Este podría ser el fin del relato, porque quizás sea la mejor parte. Disfrutar del viaje, sea cual sea el itinerario, o sin importar si nos hemos equivocado de línea. Puesto que lo importante no es haberse equivocado o no, sino que siempre por mucho que cueste acabamos llegando donde nos proponemos. Disfrutar de la primera vez que realizas el trayecto es fundamental, puesto que la próxima ocasiones la familiaridad resta importancia a la aventura y al viaje. Conclusión: todo lo que hacemos por primera vez resulta apasionante.

En una estación o subido a un tren sin la necesidad de hablar puedes ser testigo de muchas historias. En un tren he visto a personas fumado y haciéndose rallas de coca. He visto a parejas discutir y reconciliarse. He visto a personas llorar desesperadas, sin que nadie le preguntara u ofreciera ayuda. He visto a transexuales ser insultados por fascistas. He visto a mis vecinos borrachos regresar a casa. He visto amigos que ya no lo son. He visto a personas tan excitadas que no se dieron cuenta que el vagón estaba lleno. He visto a personas que dormían placidamente. He visto a niños perdidos. He visto reencuentros. He visto gente colarse, por no llegar a final de mes.

Pero sigan observando a su alrededor. Hay pasajeros que hablan solos, mientras escuchan melodías y voces en sus mp3 o dispositivos electrónicos. Hay otros que duermen apoyados con las ventanillas del vagón, otros dando tumbos con sus cabezas que a consecuencia del sueño no controlan. Hay quienes viajan sucios, después de todo el día trabajando. Y quienes viajan recién duchados en busca de su cita a través de un Chat. Hay quienes dibujan en su rostro el mal humor por compartir este espacio comunitario, en el que se convierte el vagón de tren. Hay viajeros que hablan fuerte y se ríen, mientras dibujan en sus caras símbolos de exclamación que ayuden a no pasar desapercibidos entre la multitud. Hay pasajeros con maletas y bolsas, intranquilos por llegar. Hay pasajeros que se pierden con su mirada en el paisaje que pasa rápido e inmensamente bello. Hay quienes viajan disfrazados con gafas de sol, ocultando la decepción o un mal día de trabajo. Hay pasajeros que viajan ocultando bajo la camiseta un corazón zurcido mil veces con retales de otros corazones. Hay gente que mira hacia ninguna parte. Hay pasajeros que nos resultan familiares. Hay desconocidos que te denudan con sus miradas. Hay señoras mayores de pie y jóvenes tumbados con los pies en el asiento de delante. Hay pasajeros que si se pusieran en pie y gritaran sus vidas, como hacen los músicos ambulantes nos emocionarían o simplemente nos regalarían la oportunidad de crecer en ese preciso momento.

Hay viajeros que recordaremos en futuros viajes. Y todos ellos, hasta nosotros llevamos en nuestras carteras o en nuestros bolsillos el billete de ida, o de ida y vuelta o simplemente de vuelta al lugar del que huimos alguna vez. En ese billete ya existe la maldita inscripción que nos advierte de que el billete que acabamos de adquirir es unipersonal y transferible. Y mientras tanto no somos conscientes de que este vagón es una replica exacta de la sociedad que existe afuera. Y por desgracia en este tren solo hablan los que viajan acompañados, los demás únicamente observamos para poder seguir nuestro viaje sin pensar demasiado en nuestras cosas. Como en una película observamos, sin ser jamás los actores principales.

A Rebeca.

Wednesday, July 18, 2007

DESNUDO (naked)


Nacemos desnudos ¿por algo será?. Nacemos sin complejos, sin fe, sin ideologías. Nacemos únicamente con sentimientos. Y a cada cosa que hacemos nos complicamos mucho más la vida, olvidando aquellos rasguños en nuestra espalda que hablan de lo más bonito, de nosotros, de nuestra amistad.

Nacemos desnudos y desnudos nos quedamos cuando tocamos fondo, cuando lo perdemos todo, cuando nos alejamos del camino o cuando tomamos caminos cuesta arriba.

En nuestra piel se escriben historias de años y cuentos que hablan de sueños y de futuros inciertos en los que el miedo es compañero, pero no le tememos porque al mirar alrededor nos damos cuenta que seguimos contando con la gente que nos ha dado sentido, que nos han abierto o cerrado puertas.

Acariciarnos es fácil, pero nosotros lo complicamos todo.

Nuestra piel habla de nosotros mismos, dejándonos sin derecho a la intimidad. Nuestra piel, elemento básico pero esencial, porque en ella escondemos lo que nunca queremos mostrar y a la vez nos deja desnudos. Y que más da pasear por la calle desnudos y descalzos, si lo que importa es la vida y cada día nos empeñamos en desperdiciarla de una manera fatal y torpe. La piel recuerda muchas veces lo que nuestro cerebro no se atreve a recordar.

Nuestra piel habla de olores de gente que conocimos, de muchos no nos acordamos ni de su nombre. Otros se fueron un buen día, pero de todos ellos habla nuestra piel cuando la dejamos libre y sin el peso de lo secundario, de la banalidad que provoca estar cubiertos por ropa.
A veces nuestra piel grita y otras guarda secretos eternos como nuestros cuerpos desnudos.

Este video habla de todo esto. Este video habla de nuestra piel convertida en cuaderno en blanco donde todos los que pasaron por mi vida dejaron una frase que a veces me da por recordar. Algunos dejaron esquelas, pero muchos me dejaron ganas de no cansarme de desnudarme jamás. Porque a pesar de lo que puedan decir, soy lo que se ve, bajo la piel sólo oculto el corazón.



Quiero dedicar este post a todos los que pierden el miedo a diario de desnudarse ante los ojos de los demás y se dedican a vivir. A los visitantes desnudos de este blog y a todos mis amigos y conocidos (HE CRECIDO GRACIAS A VOSOTROS). A Ricard que sé que me sigue (TE ADORO Y ME TIENES AQUÍ SIEMPRE).
Muy especialmente a mi familia, porque he aprendido que ellos siempre son y serán los que están y estarán dispuestos a desnudarse y a darme su ropa si un día mi piel se resiente del frío. También muy especialmente a Carmen Bastida, porque la amistad recobra sentido cada día que paso a tu lado.

Desnúdense por favor!
Que la vida sólo ha hecho que empezar.

Wednesday, June 27, 2007

Seres humanos


Somos seres humanos entre más gente.
Somos seres humanos que el tiempo que pesa tanto ha convertido en una pequeña partícula de polvo flotando en el aire hacia ninguna parte.
Somos seres humanos libres, sin cinturones que nos aten, sin ataduras que nos opriman el colchón.
Somos seres humanos con sus respectivas voces que ocupan las calles, que por si solas no tienen valor y juntas forman ciclones.
Somos seres humanos que han recorrido la distancia entera de un polo a otro polo, somos zapatos que han recorrido todas las aceras del raval.
Somos seres humanos, somos todo corazón.
Somos seres humanos capaces de sonreírle al mundo, a pesar de que el momento duela. Todos sabemos que la tormenta pasará.
Somos seres humanos capaces de vivir sin rencor. Todos sabemos perdonar el desastre.
Somos seres humanos soñadores afortunados de soñar.
Somos seres humanos caminantes afortunados de caminar hacia el horizonte.
Somos seres humanos que la indiferencia ha acabado por convertirles en divagantes locos que siempre llegan a la meta y cortan la cinta reservada solo para el vencedor.
Somos seres humanos entre gente que mira al suelo, gente que sube al último tren.
Somos seres humanos entre gente que vuela, que conduce un coche a cien por hora.
Somos seres humanos a paso lento, entre más gente que no quieren llegar tarde nunca.
Somos seres humanos que no se conforman.
Somos seres humanos entre más gente que vive, que respira, que siente alegría, que siente dolor.
Somos seres humanos que se pilla un bus nocturno hacia cualquier rincón de una habitación.
Somos seres humanos que pasan noches en vela, somos ginebra, somos ron.
Somos seres humanos embriagados en salivas amargas, somos besos ¡muchos besos!, somos caras desconocidas, somos abrazos familiares.
Somos seres humanos que corren entre el trafico, que detienen guerras.
Somos seres humanos que no llegan a final de mes.
Somos seres humanos condenados a querer, aunque no queramos.
Somos capaces de olvidar y tirar pa’lante, somos ganas de llorar.
Somos seres humanos con huesos rotos, con hilos deshilachados.
Somos peña que mira al cielo, que sueña con ir en avión.
Somos seres humanos que tiran de las demás gentes.
Somos fuerza, somos imparables!!!

A Xavi y Leo Spiria. Siempre que os he necesitado habéis estado ahí, os merecéis toda la cerveza del mundo!!!!! Jajajaja!!!! Gracias por esas juergas por el raval, por esos bailoteos en el cangrejo y por presentarme a Carmen de Mairena (aunque me costara un huevazo por parte de una vecina hasta los huevos!!!). Gracias por esos “cruasanes cutres” a las seis de la mañana!!!! Que más que un desayuno son una sesión de grupo!!!!!

Wednesday, June 20, 2007

Cuento de cosas pequeñas

Miraba atento aquel cuadro de un paisaje inmensamente bello, tras él un clavo lo mantenía elevado y sujeto a la pared. En él, un camino de tierra dibujado junto a una autopista colapsada por camiones de alto tonelaje. Entre los camiones, una furgoneta pequeña cargada de hortalizas llegaba tarde al mercado del pueblo. Y a lo lejos, tan pequeño que casi no se podía apreciar había un viejo sonriendo a un pájaro que alzaba el vuelo. El conductor de la pequeña furgoneta llevaba puestos dos ojos bonitos, los más bonitos que había visto nunca. Mi mano movía el arroz del cuenco tratando de encontrar la aguja entre los granos. Al remover el arroz el suave aroma de la brisa que mecía las cortinas, me recordaban mi infancia en Granada. Mientras mi abuela preparaba sus comidas en aquella cocina tan pequeña, mientras veía aquella televisión pequeñita en blanco y negro.

Una mosca que escapaba de la ráfaga de gas venenoso de un bote de insecticida chocó contra la ventana cerrada. En el jarrón de porcelana lucia hermosa y tranquila una margarita blanca. A la margarita le faltaba un pétalo, pero seguía siendo tan bella como antes. Alrededor del jarrón partículas de polen eran recolectadas por una abeja madrugadora. Con los dedos saqué la aceituna de mi bebida. Desde un agujerito en la pared una hilera interminable de hormigas alcanzaba la mesa de madera y subían por una de sus patas hasta la base de la misma. Las hormigas se apresuraban a coger todas las migas de pan.

Mis dientes blancos y pequeños dibujaron una enorme sonrisa al verte llegar. Puede que me sobren un par de kilos, pero mi cuerpo aún así se ve pequeño, pero mis huesos aún así son frágiles. Mi voz cruzó el amplio salón hasta llegar a tus oídos y te dieron la bienvenida. Me siento tan bien cuando estoy contigo. Desde la puerta seguramente se me veía más pequeño de lo que soy, seguramente me veías igual que yo a la gente de la calle cuando me siento en el quicio de la ventana a fumar.

Invisible es la paz y lo mejor de esta vida. Indivisible es el sentimiento que va naciendo y pequeño es lo que yo siento y a cada segundo va creciendo. Te detienes un momento delante del frasco pequeño y te echas de ese aroma que sabes que me gusta, ese aroma que aún a ciegas se distinguir, de ese aroma que llena mi casa de alegría. Te miras en el espejo pequeño, ni siquiera puedes verte completo. Sólo atinas a ver un trozo de tu cara, tus cejas se mueven mientras tu piel se agita intentando esbozar la mejor sonrisa que jamás me hayas dedicado. Pero eso no importa, sabes que me gustas así. Sabes que me gusta verte feliz. Lo pequeño siempre es más fácil de extraviar, por eso lo cuido con más detenimiento. Las cosas más hermosas son siempre las más pequeñas, pasan desapercibidas pero a menudo son las más importantes. Sé que a veces me dices que lo más importante lo cuido muy poco, es un gran defecto.

Miro mis manos, mis uñas por mucho que las corte jamás dejan de crecer. Miro al suelo y contemplo una mota de polvo que se mece ante ti. Tú la mueves con el viento que provocas con tus pasos. En el cielo veo a través de la ventana una nube que tiembla, trae tormenta. En mi boca restos de cenizas del cigarro de la felicidad que se ha ido consumiendo lentamente. Sonrío, me siento bien. He perdido muchas cosas, pero he logrado encontrar más allá mucho más. Muchas cosas que por no caminar y lograr salir fuera me estaba perdiendo. Cosas pequeñas si las miras de refilón, pero cosas realemnte importantes y necesarias cuando las contemplas por un rato.

Te sientas a mi lado, tu brazo me rodea la espalda y dices muy bajito dos palabras pequeñas e insignificantes (T KIERO), pero grandes, tan grandes como gigantes molinos que provocan viento. El viento mueve las cosas de lugar y arranca las hojas pequeñas de todos los árboles. No hacen falta más palabras. No hace falta nada grande, ni nada colosal. No hacen falta más regalos caros, ni que me regales los oídos. Hay actos cotidianos, pequeñitos como lentejas. Hay cosas que nos hacen sentir que todavía estamos vivos, que todavía no nos hemos ido.
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A Andrea, la cosa más pequeña del mundo, pero la más grande en mi corazón.

Thursday, June 14, 2007

La historia de Ramón Cisneros

Esta es la historia de Ramón Cisneros. A sus quince ya bordaba edredones con todos los nombres de sus amantes. Ramón, trabajaba como concejal en un pueblo cerca de la capital de la provincia desde hacia muchos años. Casado desde hace años, pero muy mujeriego, jamás se había enamorado de nadie, quizás ni de su mujer. Si la política enseña algo, él lo tenía muy claro: no implicarse con nadie. Pero Ramón por encima de ser político era de carne y hueso, y albergaba un corazón metálico en muchas ocasiones, pero un corazón al fin de cuentas. Poco después de que su mujer descubriese que se acostaba con una chica del partido veinte años menor que ella, cometió la peor de sus estupideces, enamorarse.

Aparentemente normal, pero aquella historia sacudiría los cimientos de su vida laboral y pública. Se acababa de afiliar a las juventudes del partido un joven que rondaba los veinte años, delgado, moreno y bastante normal, a no ser por aquella sonrisa que le diferenciaba del resto entre la multitud. Ramón, que rondaba los cincuenta se había fijado en el chico un buen día, al salir de la ejecutiva del partido. Al principio solo le llamaba la atención, pero poco después empezó a pasar tardes enteras en la agrupación. Muchas veces hacía ver que había ido a trabajar, y otras solo le esperaba ver con la intención de sacar fuerzas suficientes como para levantarse de la silla del despacho e ir hacía él con cualquier pregunta absurda.

Fue en un acto de campaña electoral, cunado Ramón se ofreció a acercarlo a su casa en coche. El muchacho un poco nervioso, aceptó. Desde aquel día el respetado concejal se ofrecía a recogerlo del trabajo, acompañarlo a la Universidad. Ramón había encontrado a alguien que por encima de un deseo carnal o meramente sexual, le llenaba en otros aspectos y le reconfortaba. Era la primera vez que una mujer no se le acercaba con esa atracción que algunos llaman: esencia de poder.

Llevaban seis meses con esta situación, cunado Ramón después de salir del cine y subirse a su coche, le tocó con su mano la rodilla. El joven sentado en el asiento del copiloto, no sabía donde mirar. En cambio Ramón aquel gesto le lleno de ternura. Con las muchachas que había estado hasta ahora el sabiéndose maduro, pero increíblemente irresistible les agarraba por la cara para propinarles un beso. Un beso no vallan a pensar que cotidiano, sino estudiado durante años y perfeccionado a cada escarceo. Pero por primera vez en su vida, la seguridad brillaba por la ausencia en aquel coche. Lo que menos quería Ramón, era intimidar a aquel joven. Aquel día lo llevó hasta su casa como siempre. Pasarían muchas semanas, casi meses en que volvieran a coincidir.

Los últimos exámenes estaban siendo muy duros en la Universidad de periodismo. A Ramón le faltaba el aire, durante aquella época era un manojo de nervios. El principio del verano estaba transcurriendo como siempre, caluroso e imperturbable en su monotonía. Los exámenes acabaron y Ramón volvía a disfrutar de la compañía de su “niño”.

En el partido nunca sospecharon nada. Cuando coincidían en actos públicos, en reuniones o cenas. Ramón actuaba raro, como si ni siquiera recordase su nombre. Creo que una vez le temblaron tanto las piernas al encóstraselo estando acompañado por su esposa, que un poco más y le da un infarto.

El joven poco a poco fue haciéndose más del partido, cada vez se había ido involucrando más. La mujer de Ramón cada vez era más pesada, seguramente había husmeado en el teléfono y había encontrado los sms que un joven envía a un hombre de cincuenta, o a lo mejor simplemente sospechaba de un nuevo idilio de su marido con otra fulana del partido. Fuese como fuese, ya sólo podían verse los viernes por la noche y el domingo toda la tarde, si las responsabilidades del Ayuntamiento no lo impedían.

Para el joven cada vez era más difícil aquella situación. Los besos y hasta el sexo, lo había descubierto con Ramón, entre las sábanas y las paredes de cualquier habitación alquilada. Pero cada vez es más difícil soportar algo así. Ramón intentaba complacerle, intentaba recomponer el vacío de su ausencia con regalos.

Ramón sabía que llevaban muchos años y que aquello no podía durar más. El joven iba dejando de serlo y cada vez le reclamaba más atención. Empezaba a ser consciente de que Ramón jamás cumpliría la promesa de dejar a su mujer, y que la política es mucho más importante que el amor para según quienes. No deja de ser un trabajo, el trabajo más importante de todos: el poder.

La relación duró seis años. Ahora aquel joven de ventiséis años había puesto punto y final a su militancia en el grupo de jóvenes del partido. Ramón continúa en política, con su mujer y con sus dos hijos. Pero continua llamando al mismo número de teléfono, intentando de que aquel joven no se alejara para siempre. Pero era tarde, era muy tarde.
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Esta historia es real, pero el nombre del personaje principal ha sido alterado por salvaguardar el derecho de nuestro personaje a la intimidad. Las situaciones, los hechos solo son parte de una narración pseudo-literaria cualquier coincidencia con la realidad es pura casualidad.

A mis compañeros del PSC Sant Joan Despí. Os llevaré en mi maleta siempre, seréis mi referente en esta nueva etapa personal y política que se ha abierto frente a mis pies.

Tuesday, June 12, 2007

A prisa

A mi lectora favorita, Alfonsa. Te quiero, que me perdone tu marido.

Salí de casa a paso lento, pero tan rápido como para olvidar ponerme los zapatos. Con los pies descalzos intenté no pensar en nada, intenté sonreír a la gente que me miraba con cara extraña. Con los pies descalzos intenté recorrer aquella calle que hasta hoy había recorrido calzado. La había pisado tantas veces, pero ahora me resultaba extraña aquella sensación bajo mis pies desnudos. El contacto era directo entre la piel y el suelo, no reconocía aquella textura. Era increíble, en cualquier otra ocasión hubiese sentido asco, pero he de reconocer que me agradaba aquella sensación.

Caminé por aquella calle que a cada paso se iba haciendo más infinita y más bella. El sol daba su primer calor, mientras se iba posando en todas las ventanas de todos los edificios. Los balcones dibujaban sombras sobre las fachadas que daba sensación de movimiento a cada centímetro de piedra, creando un escenario de película.

Con los pies descalzos intenté fingir, intenté mentirme de que anoche no lloré mientras soñaba con encontrarte. Con los pies descalzos empecé a andar a prisa. A prisa por tal de alcanzar la avenida principal, a prisa por tal de olvidar lo que me había hecho tanto daño, a prisa por tal de salir de allí. Con los pies descalzos y la sensación de tener desnuda el alma, no me detuve ni un segundo hasta llegar al final, al cruce. Me detuve justo frente al paso de cebra. Al otro lado más gente que esperaba al igual que yo pasar. Caras que no miraban a las otras caras. Unos iban inmersos en su propio mundo escuchando sus mp3, otros hablaban por sus teléfonos móviles, otros miraban fijamente hacia ninguna parte. La sociedad evoluciona en muchos sentidos, pero cada vez nos volvemos más unipersonales, más individualistas.

Levanté la vista hacia el cielo y contemplé aquel cielo desprovisto de nubes. El sol era cada vez más intenso, cada vez daba más calor. Un avión destino Lisboa cruzaba el azul del cielo entre los edificios altos y colosales de la principal arteria de la ciudad. Eran las 7:45h de un lunes. En aquel momento recordé que aún andaba descalzo, miré mis pies por un instante y los vi confundirse con el gris de las baldosas. Los contemplé y cada vez me gustaba más la sensación de andar libre, sin nada que me oprimiese. El semáforo cambió a verde para los transeúntes de ambos lados, me incorporé y anduve lo más rápido posible. Anduve a prisa por miedo, por inseguridad. Anduve a prisa recordando aquellos besos, tus manos. Anduve a prisa pero me detuve para ver las caras de aquella gente, mientras pasaban. Un chico con monopatín se tropezó conmigo, y sin pedirme ni tan siquiera disculpas se alejó. Es curioso cuando pasas por un paso de cebra y miras las expresiones de la gente, no atisbas a ver el reflejo de la felicidad, solo se aprecia ausencia, como si no estuviesen cruzando la calle en ese momento. Andaba a prisa hasta llegar al otro lado. Giré mi vista atrás y vi a una señora mayor que en su mano sujetaba una correa de perro, pero al otro extremo de la correa no había nada. Ella iba mucho más lento que yo, por eso aún no había llegado ni a la mitad del paso de cebra. Su cara denotaba tristeza, quizás acababa de perder a la única compañía que desde hace años poseía, o quizás el perro cansado por el monótono ritmo de la anciana había salido a prisa dejándola sola.

De repente algo chocó contra mis pies. Mire a prisa hacia el suelo. Era el perro de aquella señora que con su hocico curioso y una actitud juguetona husmeaba mis dedos. Poco después la señora logró llegar hasta el otro lado de la avenida. Allí la esperaba yo. Sin hablar me dio la correa del perro. Con la cabeza hizo un gesto tratándome de pedir que por favor atara a su perrito. Me agaché, él continuaba jugando con mis pies descalzos. Logré sujetar la hebilla metálica de la correa a la de su collar de piel sintética. Me levanté y entregué mi extremo de cuerda a aquella señora. Se giró y se fue. Ni tan siquiera me dio las gracias.

Me senté en el banco de la parada de autobús. Guardé silencio y me dediqué a contemplar a la gente que pasaba a prisa. Unos irían a trabajar, a otros seguramente ya se les había escapado el tren y otros simplemente iban a prisa. Se puede ir a prisa, el ritmo no lo marcamos nosotros. Se puede ir lento y con sensación de velocidad extrema, eso lo marcamos nosotros. Y simplemente se puede caminar, eso también lo marcamos nosotros.

Salí de casa a paso lento, pero tan rápido como para olvidar ponerme los zapatos. Salí descalzo y les aseguro que me encantó.

>> bonus extra >> A prisa por el filo de un abismo, tan eterno como tus dos ojos negros. Tu mirada clavada en mi espalda y ya no hay cadenas que me retengan. A prisa sin zapatos en contacto directo sobre el asfalto. A prisa esquivando a enemigos y a paso lento cuando recibo esos besos tiernos de cada día. A prisa en el reflejo de un espejo, en las sombras que provoca el sol en las repisas de todos los balcones, de todas las fachadas, de todos los edificios... a prisa con sensación de movimiento, no quedarse quieto, tengo hasta vértigo. Pero a pesar del vértigo no quiero detenerme ni un solo momento. A prisa sin mirar a la cara de la gente, si tropiezo no me detengo. A prisa entre el humo de los coches, una sonrisa y sigo caminando. Que de atascos en la carretera y en el cerebro. Estoy de pie, estoy despierto. No detengo, ni desacelero, solo voy a prisa, voy corriendo.

Wednesday, June 06, 2007

Lista de cosas aparentemente necesarias y que nunca llevo en el bolsillo.

Banalidad carnal. Exigencia. Rivalidad. Exigencia estricta de memoria. Capacidad de enfoque. Capacidad intelectual. Capacidad de reacción, colisión, choque lateral. Efectos colaterales. Decisiones en grupo. Errores unilaterales. Kit de supervivencia. Manta polar. Penetración anal. Monodosis neuronal. Desgaste de neuronas. Intelectualidad. Opinión desfavorable al gobierno. Simplemente tu opinión. Reunión de trabajo. Cerveza a las 10 menos cuarto. Alerta de atentado nuclear. Cepillo de cerdas. Cuerda para ahogar. Hipoteca. Crédito personal. Menú del día. Sírvase usted mismo. Buffet. Euro, euribor y tipos de interés. Gastos de cancelación. Deuda externa. Comisión aplicada. Cirugía estética. Dos por uno en todos los artículos. Remate final. Liquidación total. Cambio climático. Violencia de género. Violencia doméstica. Violencia inmobiliaria. Endorfinas. Serotonina. Azucar en sangre. Contaminación acústica. Línea. Bingo. Jamón de una rifa. La muñeca chochona. Espuma para el pelo. Sonrisa forzada. Guantes de látex. Condones efecto retardante. Condones de sabores. Fruta fresca. Comida congelada. Comida rápida. Ticket del parking. Silla plegable. Toalla para la playa. Chanclas. Maletín de trabajo. Palm. Teléfono móvil. iPod. Mp3 que ahora ya es Mp4. Batería de pilas. Batería de litio. Mediocridad. Reflejos. Recargador. Condición natural. Zumo recién exprimido. Bebida artificial. Coca-cola. Meka-cola. Política social. Política internacional. Conflictos bélicos. Conflictos de pareja. Peleas. Disputas. Las azores. Bagdad. Drogas blandas. Armas blancas. El hambre en el mundo. El rencor. El odio. Las piedras. Agua. Arena de desierto. Un descuento para la discoteca de moda. Unos trapos viejos. Gafas de cerca. Prismáticos para lejos. Unos céntimos de más. El petróleo. La sal del mar. El Sida. Una vacuna. Un chaleco salvavidas. La fuerza de la gravedad. La música. Un sueño caducado. Un traspié. Un error. Un complejo sin superar. Un motor sin arrancar. Una verja sin saltar. Una casa por derribar. Un camino sin recorrer. Una meta sin alcanzar. Eres lo que haces. Vales lo que tienes. Números en rojo. Un reloj parado en las diez menos cuarto. Un tipo que te llama ladrón y otro que te dice cabrón. Una guía de viaje. Un plano de metro. Un plato de plástico. Una tarjeta de un buen abogado. Un sobre de café instantáneo. Dinero en metálico. Un plan de fuga. Un martillo. Un pañuelo de papel. Precariedad sentimental. Torpeza sexual. Algo que me haga estornudar. Algo que inhalar. Unas cadenas de metal. Un frasco de colonia. Una esponja. Democracia. Tolerancia. Panfletos de la lucha animal. Tiranía. Una pizca de melancolía. Restos de cocaína. Algo llamado libertad. Restos de plumas de mis alas. Una rata. Un bazoka. Un verano mortal. Una fotografía partida en dos. Un bolígrafo sin tinta. Unas tijeras en cruz. Un rompecabezas. Y un amor recortable. Un muñeco de un kinder sorpresa. Y una nota que apunté que no sirve pá ná. Una agenda del 93. Unas cuantas direcciones. Un te quiero tanto. Un hasta siempre. Y un puñado de flores. Un billete de avión. Un cheque con tu nombre.
Y meto mi mano dentro del bolsillo. Y busco entre tantas cosas viejas. Entre todos los adjetivos, nombres y utensilios. Algo me corta como el cristal... olvidé recordar que en mi bolsillo solo llevo la soledad que me dejaste.
>>
A veces buscas en tus bolsillos lo que necesitas y descubres con decepción que todavía llevabas algo olvidado que te hace llorar de nuevo al recordar.
A Fran, el Francés con los dos ojos más lindos del planeta.

Monday, June 04, 2007

FOREVER and FOREVER AGAIN

Este escrito dividido en dos partes, en señal de que todo en esta vida te concede una segunda oportunidad nacieron hace un poco más de un año en un habitación de hotel, ya ni me acuerdo en que parte del planeta. Las fotografías son patrimonio de esa “cabezota nórdica” de Kiran. Te debo mil disculpas por no haberte correspondido como deseabas pero nuestra amistad es ahora lo único que durará por siempre, al igual que estas palabras y estas imágenes. Kiran, eres parte de esa energía que me acompaña cada día. Te quiero, no lo olvides jamás, no lo dudes.



Puta suerte la que un día me hizo perderlo todo en un segundo. Puta manía de no ver más allá de mis pies. Puta madre es lo que digo cuando en verdad estoy echaó a perder. Puta mentira la que mis oídos escucharon mientras caía una aguja en un pajar. Puta mierda cuando me pinché con la medalla que se pusieron a mi costa. Puta miseria al llegar a la costa y no ver atardecer. Puto niñato el que me repite todo el puto día que yo ya no valgo ná, que ya no valgo pa’ trabajar. Putas palabras que me recuerdan todo el día que existen temas pendientes y facturas por pagar. Putos los que se ríen de mi desgracia, los que hacen leña de mi árbol caído.


I should concentrate on slowing downCause all I wanna do is drive fase - I don't think I know my way aroundI'm seeing what I've already passed*>>


Puta mi nueva casa y las grietas de sus vigas. Puto testigo de asesinato que delata al culpable antes de haber cometido el crimen. Puto el once de la lista y el primero por el final. Puto malentendido que me lleva corrompiendo desde hace años. Puto cabezón, putas cuerdas que me atan a la pata de la mesa. Puto vagabundo que tiene más de lo que yo poseeré jamás. Puta cara de felicidad. Puto ser humano que aniquila el planeta y ni siquiera se da cuenta. Putas bandas callejeras, puto maltratador. Puta crónica del periódico que anuncia la esquela de mi defunción. Puto los que se alegran de mi entierro en vida. Puto los ministros y todos los amantes que no se despidieron de mí.


I've been racing through my life withoutReally knowing where I fit inIt's only dreams and my reflection nowWhere I still see him*>>


Putos mis zapatos nuevos, me voy para no volver. Tengo la maleta preparada y tú todavía no me escuchas despedirme de ti. Empiezo a caminar hacía la frontera, pretendo llegar a la meta de mi viaje... cueste lo que cueste, no me importa morir en el intento. He de tratar de ser feliz, ya he perdido el miedo. Te empeñas en seguir hurgando en esta herida abierta y tengo que advertirte que te estas ganando una colleja. Sé que no te enteras, pero mañana será un nuevo día para mi.


I might breakI'm all that's left from your mistakeI'm still trying to prove myself to youI can't escape from this as fast as youAll these years don't fade away my feelings*>> end /first part


Mañana será posible nadar en un charco y sentirse bien cuando descubras que lo he logrado. Mañana será posible comprender que el miedo se puede romper con tan solo ignorarlo. Será posible caminar por encima de las cabezas mientras comemos cerezas. Será posible que el tiempo se detenga y deje de doler. Será posible otra vez ver alucinaciones sin necesidad de probar drogas. Será posible enamorarse del dolor. Será posible volar sin alas. Todo será posible, créeme por favor.


I only see us leavingI convince myself I understandSo there isn't anybody to blameIf you'd tried and played a different handI wonder if I'd still be the sameAll this time I've watched you moving onRunning from the way that we wereEven though I know the girl is gone*>>


Siempre llevaremos escritos en la piel lo errores de los que aprendimos. Putos los cinco sentidos que me hacen sentir demasiado. Puta luz que ciega mis dos ojos negros que buscan otra oportunidad entre la oscuridad. Putas mis manos que no resisten el vuelo enganchado a este sentimiento y acaban por desprenderme de mis motivaciones. Putos los nervios que me matan por dentro al despertar. Puto maricón que vive dentro de un armario, putas cadenas, puto sueño. Puto mi dueño, puto ese altar, este sentimiento, ese atril, ese mástil de bandera llamada libertad. Puto “¿qué dirán?, puto los que hablan de más. Puta manipulación, putos besos que no me diste cuando te los pedí. Puto complejo que solo sabe arruinar todos los momentos importantes y pasarse discutiendo mientras va mintiendo y metiendo el dedo en la llaga.

You still see herI might break...I'm not frozen I just feel the coldWhen all these memories open up againI might breakI'm all that's left from your mistakeI'm still trying to prove myself to youI can't escape from this as fast as youYou see him goneI only see us leavingSee us leavingI only see us leavingSee us leavingSee us leaving*>>


Mañana será un siempre otra vez. Mañana pasará de nuevo el tren. Quizás mañana la mariposa retroceda y no se estampe contra la ventana cerrada. Mañana tendremos una nueva oportunidad, volveremos a darnos las gracias. Mañana apagaremos la luz para siempre y las cicatrices dejaran de doler, dejaran de importar. Mañana otra vez saldrá el sol en nuestros ojos y el equipaje ya no pesará. Mañana todo renacerá de nuevo. Mañana habrán flores en todos los desiertos, en cada sentimiento habrá una canción. Mañana, siempre podremos empezar desde cero a caminar.

Sometimes I try sometimes I don'tSometimes the way I feel inside is gonna showYou know we're all the sameI know you're tired you try to talkBut you think I don't hear you anymoreHere it comes againBut sometimes you just take it too farYou can shoot me down and call me namesScream until the neighbours all complainI know you'll tell your friends it's all my faultAnd I will take the blameBut give me back forever againSometimes you try sometimes you don'tSometimes the way you feel inside is gonna showBut some things never changeSo walk away and count to tenSay how you feel don't say that againWe'll find another way'Cause you don't have to take it so farYou can shoot me down and call me namesScream until the neighbours all complainAnd I know you'll tell your friends it's all my faultAnd I will take the blameBut give me back forever againIf feels like I'm breathing under waterIt feels like I'm watching my whole world crashAnd you can say you don't know if you love meBut never that you never haveYou can shoot me down and call me namesScream until the neighbors all complainI know you'll tell your friends it's all my faultAnd I will take the blameJust give me back forever again*>> the end
>>
* written by: Adam Argyle, Kevin D Hughes, Lee Groves & Melanie Chisholm.

Wednesday, May 02, 2007

MALDITOS

Vuelve y se va, regresa, se aleja... y trato de alcanzarle. Me alumbra, me mira y se va. Hablo, se calla, no escucho su voz, no le hago caso pero sé que me acompañará, como un lobo merodeando a mí alrededor. Sabe bien que conmigo no puede contar de por vida. Me sigue hablando, se que está junto a mi. No puedo parar de sentirlo rondar por aquí. No puedo conformarme con vivir de espaldas. Trato de dejar el miedo a un lado. Se enciende un faro a sabiendas de que hasta la luz duele.

Malditos los que mienten, los que no sienten, los que callan, los que esconden sentimientos, los que no ofrecen libertad. Malditos los que ahogan y tiran fuerte de esta soga al cuello que es una cruz enredada a mi espalda, que es un sueño en mis suelas desgastadas de tanto caminar a la deriva por estas grietas que son días.

Malditos los banqueros, los machistas, los que golpean en la frente, los que venden a su madre, los que no se ven por vivir al nivel del suelo. Malditos los que tapan el sol, los que atan a otros hombres a respirar polvo blanco de por vida, los que clavan puñales por la espalda. Malditos los políticos, los amantes sin memoria, los que niegan con la cabeza, los tiradores de todas las fronteras.

Me mira fijamente y no me ve llegar. Se calla, me estaba esperando, como de costumbre llego tarde a su cita. No siento ya dolor. He vendido mis ideales, mi fe ciega la guardé. He dejado de creer en ella, que en verdad es él. No puedo frenar mis pies, pero aún así me paro y derrapo. No puedo dejar de quererle aunque a veces me odie, aunque le desee la muerte cada noche. Me traicionó, me traicionará. Me vendió la creencia falsa y me di cuenta que no tenia moral. Me engañó y me engañé...

Malditos los ladrones, los actores del escenario de la vida, los toreros, los que condenan, los que ensucian mi boca, los que hieren. Malditos los defensores de todas las causas perdidas, los que trafican semillas que hacen reír, los tipos de doble moral. Malditos los que abusan de niños y aún así pueden dormir cada noche. Malditos los eternos acobardados, los que no alzan su voz, los que no regalan oportunidades a nadie. Malditos los que no sonríen en el metro y se ríen de los demás, los que cargan con lo que yo perdí y tanto echo de menos, los que no respiran la misma mierda que nosotros, los que encienden mechas de bombas y matan a inocentes.

Malditos los que provocan rabia en el corazón, los que abandonan a sus seres queridos, los curas y todos los obispos. Malditos los gobiernos de países sometidos, los dictadores, los que no trabajan, los vagos. Malditos los que agitan las conciencias, los que encienden hogueras, los que agachan la cabeza, los que arrancan páginas de la historia según la conveniencia. Malditos los que son capaces de matar por ser algo en la vida, los que pegan hostias por pegar.
Mi voz, mi respiración. Me tiemblo, me descalzo. Me desnudo, me muevo. Me obligo, me repito. Me empaño, me desafino. Me escondo, me retuerzo. Me tomo de la mano, me muerdo los labios. Me recojo si caigo, me sostengo, me caigo, trato y trataré de no tropezar. Mi ternura, mis manos, me toco. Mis latidos... mi corazón. Mis defectos, mis virtudes. Me retengo, me avanzo. Me adelanto. Me desdigo, me reafirmo. Me caigo, me corro. Me vuelo, me contemplo. Me miro de reojo, me escondo. Me corto, me crezco. Me siento, me voy a ir. Mi cicatriz, mis manos. Mis latidos... mi corazón.
>> End.

Yo, que en verdad soy poco más que un surco que advierte que mi compromiso de por vida a bajo precio está a punto de acabar. En primer lugar quiero referirme a mi condición de Maldito: yo también soy uno de ellos. Aunque a diferencia “yo vivo sin más, sin esperar llegar a ser algo que no me de mi propia capacidad de trabajo”. Tengo tantos reproches acumulados en la despensa, que pensar que mi vida está en manos de Malditos no me hace ya sonreír. He perdido hasta la decencia. Llevo once años compartiendo compromiso y trabajo, mi voluntad se a quebrado por el egoísmo y la ambición de un par de Malditos que no se miran desde hace años al espejo, por que hasta ellos mismos se detestan. Lo que más rabia me da... haberme fiado de los consejos de quien solo mira por si mismo. Espero al menos que el dolor que han provocado en mí, les sirva para triunfar en la vida... Para mi solo es la muestra de lo que jamás quiero llegar a ser.
Para todos LOS MALDITOS!!

Thursday, April 26, 2007

HISTORIAS ENCADENADAS

Tres historias encadenadas, con la fuerza que da el sentimiento más grande encerrado en el alma. Me gustaría escribir para llegar a la meta, traspasar paredes con el uso de la palabra, en cada historia inventada o vivida por mí. Emocionarte, como me emociono yo. Lograr que sientas, como siento yo. Transmitir mis vivencias curiosas, expuestas al sol y dejadas madurar en un cuarto a oscuras durante largos años. Historias de superación, de lucha incansable por lograr todos y cada uno de mis sueños.

Gracias Max por regalarme estas tres fotos, para estos tres relatos nacidos en mis ratos de serenidad antes de dormir.


No podré seguir con vida >>


Fue a estrellarse contra el suelo el amante aprendiz de cada rincón de las frustraciones encerradas en el alma. Se elevó al techo el amante aprendiz de cada rincón de un cuerpo ajeno. Desnudos en medio del colchón de esa habitación vacía... ocupada por dos pedazos de piel separados por dos espaldas que se miran sin decir nada. La ventana abierta se hacía horizonte en su propio hogar, por ella los rayos de sol anunciaban otro nuevo día de soledades y tristezas renovadas. Su olor todavía hoy lo respiraba. Las paredes repletas de cuadros le recordaban en el espejo la cruel decepción que deja el amor al marcharse a tientas mientras uno duerme una noche de febrero. Le hubiese gustado retenerlo, le hubiese gustado atarlo a ella como una cuerda amarra una cometa al suelo mientras le concede el placer de seguir flotando en el aire.
Al abrir los ojos, creyó estar ciego por no verlo. Otra cara, otros brazos, otra piel... pero era como si el estuviese todavía a su lado. Su lado femenino intuyo la perdida antes de asimilar por si mismo que ya se había marchado el amor durante la noche. No se en que preciso momento, en que justo minuto, en que palabra, en que beso... le dejo a solas para siempre.
Su cama seguía ocupada, pero el amor se había ido. Su necesidad, su temor a estar solo le habían confundido durante largo tiempo, durante semanas. Aniquiló aquel sentimiento, sabía perfectamente que había sido el sin necesitar ayuda de nadie. Le di muerte, como se mueren las flores que no se riegan, como se mueren los días, como se mueren los peces de los acuarios, como se mueren los amantes después de haberse querido mucho.
Limpió las manchas de sangre, limpió la escena del crimen con sus propias manos. Había asesinado al amor. Por primera vez en su vida se había revelado contra su propio miedo a la soledad, pero ella siempre fiel le había acompañado todo este tiempo sin saberlo. Puedes compartir 90m cuadrados con alguien y estar solo siempre. Estar vacío como un jarrón sin agua, vacío como una carretera secundaria, como una playa en invierno, vacío como los amantes que después de los años únicamente se soportan en silencio. A los cuales la monotonía ata como la cometa al suelo.
Caminé por el pasillo hasta el baño. Me miré al espejo y contemplé mi cara de niño, envejecida y fría por el acto de matar al sentimiento más bello de todos. El que todos quieren poseer, el que todos quieren tener entre sus manos, pero yo entre mis manos tenía la decepción y un cadáver.
En mi cama un amante despertaba malherido, después de horas haciendo el acto más primitivo de todos. Después de deshojar la flor que todos quieren acabar con un: sí. Después de descuartizarlo y el revivía. Después de despreciarlo y el me concedía su primera sonrisa. Después de haber deseado su muerte, de haberle dado fin.
Se acercó a mí, me agarró por la espalda y cruzando mi anatomía con sus brazos tatuados de historias. Con voz serena, me dijo: amor, soy yo. Estoy aquí, no me ves?. Si no vuelves no podré seguir con vida.

A Susana, mi hermana. El pedazo de corazón que me falta y que encaja con el mío.

Fue tanto el amor >>


Arruinado de historias de amor sin pagar, sin nada más que un tejano y una camiseta con publicidad. Con mis pies sin zapatos, descalzos de sensaciones, con mis gafas de ver de cerca para poder leer los mensajes entre las líneas desiertas. Cansado de sentir tan fuerte aquí (en mi corazón).
Una boca que olvidó respirar, una lengua que me ahogaba al hablar. Una noche sumada a otra noche más, sin tus ojos y sin tus ganas de volverlos a encontrar en cualquier bar y hablar de cualquier estupidez.

Solo pretendo ser más fuerte, levantarme, ponerme en pie, no volver a caer al vacío, no perder el equilibrio… yo ya no lo soportaría.

¿Dónde están tus brazos fuertes? Esos que ayer me sujetaban protegiéndome del suelo. ¿Dónde están todas las mentiras? Esas que me hacían sentir bien, que tanto me gustaban. ¿Dónde están las ganas de seguir caminando? Esas que me guiaban agarradas por mis manos.

No debes darme las gracias, eso esta de más... me hace sentir mal.

Un cuerpo frente a una cama de sábanas bien hechas. No basta desear, no basta añorar la vida que te di, no basta saber lo que hice mal y lo que hice bien. No bastan las tardes que pasé entre tus manos si al final resbalé de ellas.

Fue tanto el amor, fue tanto… que no quiero olvidarlo. Fue tanto el amor, fue tanto… que no logro borrarlo. Fue tanto el amor, fue tanto… que no pretendo regresar a experimentarlo, por que lo llevo tatuado.

Con la duda de haber sido importante para ti, sin nada más que un olor por añorar y el peso de un muro que es tu nombre en mayúsculas. Con mi espalda arañada de tus besos, con mis dedos retorcidos por no encontrarte en el sofá, con el sofá casi seco por el eco de un salón en penumbra y en silencio.

He pasado tanto tiempo a oscuras que ya ni el sol me hace ver lo que tengo frente a mi. La luz se apagó y me mostró lo poco que me queda (sin ti). De sentir tan fuerte, me has roto lo poco que tengo (mi corazón).

Una espalda que me mira desafiante como una espada... me atraviesa… es lo poco que recuerdan mis dos ojos cerrados en días que la tristeza golpea e ignora lo poco que soy, lo poco en lo que me he convertido.

Solo pretendo seguir fuerte, confiar un poco más en mí, seguir en pie, tocar con mis alas en el suelo, no tener nunca más frío. Solo pretendo seguir con vida… yo ya no soportaría volver a morir.

¿Dónde están las caricias? Que me reconfortaban, que curaban mis heridas.
¿Dónde están los besos? Que me dabas cada mañana.
¿Dónde están los momentos? Que hoy han muerto.
¿Dónde están los mares? Por los que navegamos hasta la orilla.

Un hombre frente a una cama de almohadas desnudas como ramas en pleno invierno, no basta desear, no basta añorar la vida que no te supe dar, no basta saber lo que hice mal y lo errores que cometí. No bastan los días que pasé en el cielo de tu boca si al final resbalé de ella.

Fue tanto el amor, fue tanto… que no quiero olvidarlo. Fue tanto el amor, fue tanto… que no logro borrarlo. Fue tanto el amor, fue tanto… que no pretendo volver a nombrarlo.

Fue tanto el amor, fue tanto… que no quiero resignarme a Perder’Te amé tanto, fue tanto… que no logro borrarlo, que no logro saber que hacer sin ti.

Fue tanto el amor, fue tanto… que en mis labios solo tengo arena… que no quiero olvidarlo. Fue tanto el amor, fue tanto… que sin ti me cuesta seguir en pie frente a esta cama de sábanas bien hechas.

A Silvia, por sus sonrisas siempre llenas de vida. Por ese regalo que es haberte conocido gracias a este espacio. Lo que el blog a unido, que no lo separe el hombre.

Cada noche seguiré esperando>>

Historias cansadas por la rabia de haber vivido demasiado en poco tiempo, historias pausadas como un camino lento por un sendero que me lleva a tu casa, historias inciertas como el futuro del planeta a causa del cambio climático que devasta la tierra, historias pequeñas como aceitunas en latas de conservas, historias verdaderas que solo yo puedo transmitir en forma de letras, historias que son cuentos que me contaba mi abuela antes de dormir, historias que me han dado compañía en cada uno de mis viajes, historias en la línea del teléfono, historias vivas como vivo estoy yo, historias que dan fuerzas y ganas de seguir dedicándote cada minuto de lo que hago yo .

Cuentos que anhelo aprender, cuentos que la tradición popular a convertido en ciertos, cuentos certeros como armas inteligentes de destrucción masiva, cuentos que indican el punto exacto del mapa del tesoro, cuentos que agotan el aire, cuentos que secan mares, cuentos que llenan mi cama de cuerpos desnudos, cuentos tatuados entre las espinas de mi frágil cuerpo, cuentos en una nevera vacía, cuentos que abren las puertas de los sueños, cuentos que son latidos en mi pecho, cuentos limpios de malos rollos.

Cada noche habrá una grieta en mi pared, por la que tu dedicación se agrupe en torno a mí cintura, en la que tus manos se plieguen entorno a mi tristeza serena, en la que tus palabras sinceras emprendan el viaje hasta mis oídos, mis dos ojos cerrados son un televisor que reproduce todos los finales felices de las películas. Mi felicidad dormida en una esquina donde las goteras inunden la tranquilidad. Respiro paz, mientras en sueños pronuncio tu nombre. Un refugio donde poder mirar al cielo y hablar con las estrellas cada noche.

Historias que a pesar de haberlas vivido mi manía de escribir las convierte en ciencia ficción, historias que dejan la decepción solo comparable con la perdida de lo más preciado en la vida, historias que provocan la curiosidad de un gato, historias por las que he sufrido la devastación de mil guerras, historias que me han llenado los pulmones de viento que soplan fuerte entre las ramas de los árboles. Historias que son relatos de corazones que espían su suerte impredecible, como impredecible es la verdad que duele, que se clava en nuestras espaldas.

Cada noche habrá un duende que te cuente como estoy en realidad, de nada sirve intentar aparentar estar bien. Cada noche habrá una luz al fondo, un faro que alumbre el camino sin ti, que te indique que yo sigo con vida a pesar de haberme visto morir. Cada noche tu equipaje cambiaré de lugar, para convencerme que aún sigues en casa dándome calor. Mi amor resiste sin saber muy bien ¿por qué?. Junto a mi perro me quedaré espiando una puerta siempre cerrada.

Cuentos con los que intento soportar la ausencia, cuentos fuertes que agarran al toro de la vida por los cuernos desgastados de tanto defenderse, cuentos bonitos como piedras que chocan contra una ventana cerrada, cuentos chivatos que te anuncian como estoy… que delatan mi estado de animo, cuentos gigantes en mitad del desierto de mi cama vacía, cuentos que se derriten como se derriten los glaciares en medio del polo norte, cuentos que son cenizas después de una despedida, cuentos revueltos como en tiempo de huracanes se revuelven los mares. Cuentos de voluntad pequeña que alcanzan rozar manos abiertas, cuentos con perfumes de mujer, cuentos de vasos llenos de lágrimas, cuentos que me hacen ver tras la pared de cemento.

Cada noche habrá una rendija por donde todo lo que fuiste para mi se cuele de nuevo aquí, donde tus besos regresen para hacerme compañía, donde la verdad crezca a mis pies.Cada noche habrá un tren de mercancías que te traiga hasta mi casa. Cada noche habrá vida mientras la luna alumbre y no se funda.

Cada noche seguiré escribiendo historias y cuentos solo para ti. Relatos que te digan que todavía sigo aquí. Cada noche seguiré escribiendo cartas que jamás tiraré al correo. Cada noche seguiré esperando… sin-ti.

A Sebastián “lobo”, mi estrella polar. Por ser manta en noches de frío. Por entenderme, por invitarme a seguir viviendo la vida para seguir escribiendo en este blog que es tuyo también. Gracias por quererme a pesar de los celos de “bobo”... tu nuevo marido!!! Quiero ser el padrino de ese niño que está por llegar desde un país mucho más lejano que París. Os deseo lo mejor!!

Wednesday, April 25, 2007

Te alcanzaré

Este escrito de hoy, en realidad son dos entrelazados. Uno lo escribí hace algunas semanas y lo guardé, el otro lo he escrito para poder agradecer a Yolanda y Jordi (personal del CAP de Caldetes y ya amigos míos) su atenta lectura.
Gracias de todo corazón, la recompensa de todo esto es contar con gente como vosotros.

Me he levantado tarde, he desayunado tarde, me he duchado tarde, he salido tarde de casa, he cogido tarde el correo, he pillado tarde el bus, he bajado tarde de el, he llegado tarde al trabajo, he saludado tarde a mi jefe, he salido tarde a comer, he descolgado tarde el teléfono, he vuelto a pillar tarde el bus de regreso, he caminado lento, he llegado tarde a casa.
Después, un flash que dura lo que dura un segundo, pero que aquí adentro dura todo un invierno. Casi ciego por el impacto de la luz perpetua en mi retina
Las puertas correderas de cristal se abrieron de par en par en cuanto el sensor detectó mi anatomía. No se muy bien como he acabado aquí. En la recepción me esperaban dos caras cansadas, quizás llevaban soportando el paso del tiempo en un duro día de jornada laboral, las guardias de turno de noche son así.
Entré en la enorme sala de ambulatorio del servicio de urgencias. Mi camisa chorreaba sangre y cada gota se dibujaba en el suelo blanco, como tratando comunicarse conmigo, como tratando de decir algo. Quizás se despedían de mí, quizás me daban la bienvenida.
Llevaba tanto tiempo sin tener nada que decir, que no articulé palabra. No fui consciente del daño que me habían hecho, ni de la gravedad de las heridas hasta que no estuve tumbado en aquella camilla frente al doctor. La espera fue interminable, como un invierno. La meticulosa inspección de la zona afectada, fue dolorosa como lo que había sucedido. Solo recuerdo las preguntas interminables del doctor.
Oh! Dios, deseaba tanto que se callara!.
Me pidió que moviese el brazo como tratando de alcanzar sus manos. El se situó frente a mi, aunque estaba cerca no logré alcanzarlo. A pesar de estar frente a mí, no logré ni rozarlo.
Me detuve un momento y fui consciente entonces que acababan de robarme. Mis bolsillos pesaban como de costumbre, no me habían quitado la cartera, ni las llaves de casa. La sangre delataba las heridas... pero como no hay más ciego que el que no quiere ver, yo me negaba a afrontar que acababan de arrancarme el corazón.
Pensé que valía más la pena quitarme la vida en aquel preciso momento, que soportar deshacerme, como se deshace la ceniza a causa de la erosión del viento o como se diluye una gota de veneno en un vaso de agua.
Yo había hecho de todo por volverte a ver. Yo me había conformado hasta aquel preciso momento con lo poco que me habías dado. Y yo tonto de mi, todo te había regalado. Yo me había mojado hasta los huesos sin paraguas por irte a ver. ¿Pero de que me sirvió? Si por volverte a ver me habían arrancado hasta el corazón.
Cerré los ojos, se que continuaba tumbado. Me soñé camino lento entre la gente y todos me adelantan... hasta tu. Tú desaparecías, sin decir a donde... pero no me importa porque yo se correr. Pensé que valía más la pena morir que seguir con vida pero debía vivir, a pesar de no tener ya corazón. Se bien que no soportaré tu ausencia, porque ya la sentí una vez. Pero se bien... también... que te alcanzaré algún día. Y ese día siendo más fuerte, sintiéndome mejor... Ese día yo me comeré tu corazón.

Thursday, April 19, 2007

Lo que hay (mEtamorfosisboy)

Todo puede ser, solo hay que esperarlo. Verlo llegar, retenerlo y no dejarlo ir. Todo llega algún día, tarde o temprano el dolor se termina. Nada es para siempre. Solo es duradero lo que trabajes en el presente. Solo eso se hace duradero a lo largo de nuestras vidas.
La lucha diaria, no tirar la toalla. Intentar subirse al autobús de línea correcta, no equivocarse y ser puntual en el trasbordo con el tren que nos lleva directos a la oficina de objetos perdidos que todos hemos dejado atrás. Pero si perdemos ese bus, no debemos preocuparnos. Su línea es circular.
Hay que vivir el presente, mirar adelante. Pero inevitablemente también debemos mirar atrás, aunque duela. Puesto que el pasado, nos dice quienes somos... y podemos enmendar errores, podemos evolucionar. El futuro solo nos muestra quienes seremos, no merece la pena adelantarnos a descubrirlo por nosotros mismos.
A Eva S. Ballín (te lo quiero dedicar, porque a pesar del dolor la vida nunca tiene fin).

Vendrás, vendré. Vuelo y volaré. Con tus fuerzas yo respiraré. Subo, subiré. Tengo y tendré. Lo que ves es lo que hay, lo que hay es lo que soy. Partir, partiré. Una almendra recién caída al suelo por la fuerza de la gravedad. De aquí yo me quiero ir, pero debo y deberé hacerlo a paso lento. Aprendo y aprenderé. Hablo y hablaré, aunque se me de mal el inglés. Con mis ojos buscaré en el pasado mi equipaje. Soy y seré. Vivo y viviré... jamás moriré.

No creo en Dios, pero creo en tu bondad. Confía en mí, yo te ayudaré a llegar. No hay ni habrá fronteras que nos obliguen a quedarnos aquí. Crece, crecerá... la semilla en árbol se convertirá, tan solo debemos esperar. La paciencia se agotará, pero se renovará. La energía nunca se terminará. Alumbrará, dará luz y calor. Camino, caminaré. Agarro y agarraré tus manos que me protegen del dolor. Lo que hay, habrá. Lo que es, será. Lo que debe ser, será. El tiempo pone todo en su lugar.

Rezo, rezaré. Canto y cantaré. Escribo y escribiré, lo que quiero transmitir te llegará si sabes leer. Caigo, caeré... quiero seguir equivocándome y aprender. Ves, veré que tú estás y yo estaré. Pido, pediré perdón a los que hice mal. Encajo, encajaré mi dolor. Nunca he pretendido ser un cabrón. Empezaré de nuevo, empezarás desde cero. Como, comeré de tus dos manos juntas. Juzgo, juzgaré a quien intente hacernos daño.

Cuento hasta diez y abro los ojos. Topo y toparé contra un muro. Rozo, rozaré. Me gusta y me gustará. Regreso y regresaré al lugar que ya no existe, donde crecimos juntos. Espero, esperaré tu sonrisa. Mírame, mírate. Late, latirá... el corazón no deja nunca de sentir. Pienso, pensaré. Aunque nos guste aparentar ser dos tontos que no piensan en nada más.

Subo y tú subes conmigo a esta línea de autobús circular. Me siento a tu lado en silencio, como siempre ya se de tu manía de pillar ventanilla. Yo me quedo quieto y veo en tus ojos el reflejo de un mundo mejor, tus ojos me miran un segundo. Tu boca deja salir palabras que advierten que debemos bajarnos en la próxima parada.

Bajo, bajas conmigo. Te quedas quieta un instante yo me quedaré contigo. Miras, miro alrededor. Te abrigas, yo me abrigo. Hace frío. Me coges de la mano, yo te agarro fuerte... para que no te vayas, para que no te pierdas. Me doy cuenta que eres todavía una niña. Grito, gritaré tu nombre al cielo, para que todo el mundo responda al llamarte. No te quedes quieta. No quiero que te quedes dormida aún, no quiero quedarme dormido, no quiero despertar a nadie más. Arriesgo, arriesgaré a saber entenderte en cada momento. Te detienes y me dices: que aún es demasiado pronto. Que no merece la pena emprender un viaje sin retorno.

Me lanzo, te lanzarás conmigo a esta piscina. No está, ni estará jamás vacía... confía. Cuando nuestros dos pies toquen fondo se flexionarán nuestras piernas para tomar impulso otra vez. Cuando tengamos todo perdido, cuando lo hayamos perdido todo... las fuerzas nos volverán a sacar hacía afuera. Llena, llenaremos nuestros pulmones de aire. Lo que ves es lo que hay, lo que hay es lo que somos.

Monday, April 16, 2007

Me voy (2005)

Mañana cuando despiertes no me busques donde siempre, yo ya no estaré a tu lado de la cama. El espacio se me habrá hecho pequeño. Te dejaré la comida sobre el mantel, los papeles por recoger, los platos de la cena por fregar, te dejaré la casa por barrer. Te dejaré mi dolor, te dejaré las huellas de un gato que aprendió a caer de pie, te dejaré lo malo que aprendí, te dejaré lo que a tu lado yo fui.
Mañana aprenderé a caminar con mis pies... quizás mis talones doloridos dejen de doler. Mañana cuando despiertes te encontrarás a un hombre nuevo a tu lado... y yo te diré ¡Cuidado chaval! Cuidado!... que hoy el que tendrá sed no seré yo.
Mañana espero me perdones causarte tanto dolor, dejarte de comprender, dejar de esperarte...
Mañana no haré esperar a mi vida cansada de tanto esperar en un rincón, de tanto resignarse por vos. Mañana no habrá abrazos con espinas, ni cinturones que opriman, ni zapatos que hagan daño. Te dejaré en la ducha un corazón usado en remojo, el nuevo lo llevaré puesto con la experiencia del anterior (para no cometer los mismos errores). Te dejaré una canción escrita en un papel arrugado, te dejaré mi nombre para que te duela recordarlo, te dejaré tus cadenas sobre la mesa y un adiós en el sofá.
Mañana me iré lejos y quizás ni tu desidia se de cuenta, y entonces caerás en la cuenta de lo mucho que te amé. Mañana será tarde pa’ perdones y pa’ lo’ sientos. Mañana mi recuerdo pesará más que el cemento y por primera vez no seré yo el perdedor.
Mañana encontrarás a otro tonto que decida aguantarte, que decida someterse a todas tus mentiras. Pero yo no estaré para verlo.
Mañana cuando me vaya en el primer tren de la mañana... tú boca dirá: ¿a dónde vas?, mi paciencia obligada y educada te responderá palabras que no podrás entender. Mañana la rabia se quedará entre estas cuatro paredes y no escaparán, la suerte me acompañará, una nueva vida está esperándome en la esquina.
Mañana cuando despiertes y me busques en el lugar de siempre, yo ya me habré id