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Friday, March 23, 2007

C*Y*A*N

Empecé este cuento justo después de regresar de mis vacaciones por Granada con mi recién estrenado monedero CYAN.
Y hoy he decidido publicarlo.
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A Topo y a Eva.
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Aquel dolor de cabeza le acompañaba desde la noche anterior. Los analgésicos no le habían aliviado, había pasado todo el día durmiendo, mareada. El sudor por su estado, se confundía con los cerca de treinta y siete grados. El cielo de Barcelona estaba rojo casi negro. Hubiera dado cualquier cosa por quedarse en casa tumbada mirando al techo o viendo uno de esos programas que su madre nunca se perdía, pero su exigencia le impulsó a llegar a rastras, retorcida a su esquina. Nunca había detestado su trabajo, en su esquina respiraba, se sentía a gusto y reconfortada, era su territorio.
Pasaron horas, Xenia, Virgi y Madonna, habían conseguido un par de clientes. Ella llevaba en aquella posición bastante tiempo, notaba la pierna dormida y el tacón en contacto con la pared le producía una sensación de vértigo, que no entendía.
De repente, apareció él. Algo tímido y descuidado. Con cara de sorprendido y romántico. Me contaron que rondaba los veinticuatro, que estaba en plena carrera.
Se fueron a un hotel y acabaron en una pensión donde la habitación olía a viejo. Se quitaron la ropa sin mucha dilación, espalda contra espalda. Actuaban de forma meticulosa y precisa, sabiendo muy bien a lo que habían ido a hacer allí. Acabaron hora y media después. Sus miradas cómplices delataban algo que no estaba planeado en un inicio. No acabaron con un “te quiero”, pero no hacía falta tampoco sellar la velada con una muestra clara de que hoy mientras lo que dura un “polvo”, ella se había unido a él de otra forma.
Agarró su bolso cyan y salió a prisa de aquella destartalada habitación de hotel, zanjó la noche con el ruido de un portazo. El vis a vis, sólo duró lo que dura un cigarrillo abandonado en un cenicero. Pero había entregado toda una vida. Sabía que compañeras suyas se ponían absurdas normas, como estar con cada cliente nunca menos de tres cuartos de hora. Aquello no permitía una sensación de complicidad entre ambos, y al a veces apuesto cliente le hacía estar menos tenso en aquella delicada situación. Pero ella no lo soportaba, después de trece años de profesión la sensación de unas manos por su piel, le parecía asqueroso. Pero aquella noche nada de esto le importó. Nunca le habían besado en horario de servicio, era terrible el tan solo detalle de pensar que entre caricias podía escaparse alguna muestra de ternura. Pero aquella noche se saltó todas las normas. Era terrible el tan solo detalle de enamorarse. No podía enamorarse, pero aquellos abrazos, aquellos besos por su piel, aquella forma de practicar sexo, aquellas sensaciones las iba a recordar por siempre. Por siempre recordaría aquella carita de niño. Lo maldecía, no lograba atinar con la respuesta de ¿Por qué lo hizo?, ¿Por qué fue a buscarla?. Deseaba subir de nuevo a la habitación del quinto piso, pero se esforzó con todas sus fuerzas en reprimir aquel impulso. Jamás volvería a verlo. Jamás volverían a coincidir.
Él murió aquella misma noche en aquella habitación, el periódico señalaba que en la escena del crimen encontraron una nota escrita a mano con el nombre de una señora. De camino a casa dos madrugadas posteriores ella leía su nombre en la página de sucesos.

Wednesday, October 04, 2006

Yo, puta

Son ya con este, cuatro artículos dedicados a la prostitución: La calle no es tuya, las putas son mis amigas, introducción (open next) y las putas son mis amigas 2. Defiendo y defenderé la regularización, llámenla como quieran, regularización o legalización. No me creo ni menos feminista que quienes defienden lo contrario, ni creo que diga una absurdez, ni tampoco una aberración y mucho menos que lo que digo este en contra de nada, ni de nadie.
Los políticos deben mojarse de una vez, la sociedad debe comprometerse con cada historia y las feministas poner el corazón en ello. Detrás de símbolos y luchas se esconde la decadencia de quienes son sometidas y la libertad de quienes quieren dedicarse a ello. Debemos crear una ley comprometida y sensata que garantice los derechos, regule las obligaciones y castigue duramente a quienes se aprovechan de los y las prostitutas (proxenetas y mafias). No quiero que se vea este artículo como una provocación, este artículo nace de la documentación y del querer ofrecer derechos a las personas que conozco y se nutren de esta actividad.

A favor de la legalización
“Me declaro feminista, quizás por eso este mal vista entre el colectivo de mujeres al afirmar y al desmarcarme de la opinión general y mayoritaria, Y es que el movimiento feminista ha dado tradicionalmente la espalda al colectivo de prostitutas”. Son palabras de Raquel Osborne una de las mejores especialistas en el fenómeno de la prostitución en España. Raquel es profesora de sociología del género en la Universidad Nacional de Educación a Distancia y se define feminista, como la que más. Para ella la prostitución, es un trabajo y la prostituta (que no la prostituida) es una trabajadora.
En Valencia existe un movimiento vecinal muy activo y comprometido entorno a la regularización y legalización. Carmen Vila, Presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia dice “que el problema que se vive en barrios tomados a partir de las siete de la tarde por prostitutas debe ser abordado sin mojigaterías. El problema es gravísimo y afecta a todas las partes, los vecinos por nuestra parte tenemos que andar con miedo y ver como nuestras propiedades pierden valor por culpa de la actividad alegal. Y las prostitutas son empujadas de un barrio a otro, hasta que se ven en las calles expuestas a palizas por parte de proxenetas”.
Cristina Garaizábal, psicóloga, feminista y presidenta de Hetaria (Asociación de defensa a las prostitutas), de primeras no le gusta la legalización, pero reconoce que al menos esta dotaría de protección jurídica al colectivo.

En contra de la legalización
Rocío Nieto, de la Asociación Reinserción y Atención de la mujer prostituta defiende lo que son según ella y su asociación los dos pilares fundamentales del problema “prevención y reinserción” declara también “estamos en contra de la regularización, porque no es un trabajo”. APRAMP, se plantea la formación como alternativa a la prostitución, a través de programas de empleo y de un sistema de cursos y talleres.

Los dueños de locales
“Queremos que se nos acepte como una alternativa de ocio”,
son palabras de José Luis Roberto, secretario de la Asociación Nacional de empresarios de locales de alterne. La creación de la patronal de “puticlubes” generó un buen puñado de sonrisas maliciosas. Habla también de que quiere dar a su negocio luz y transparencia, pagar impuestos y acabar con las mafias. Dice que con la legalización ganaras las y los trabajadores, vecinos y fuerzas de seguridad, y perderán las mafias. Explica también el sentido común que deben aplicarse nuestros gobernantes, puesto que esta actividad alegal mueve tan solo en España la friolera de más 200mil millones de euros (según cifras barajadas en el informe de la O.N.E.). Concluye tajante: “no hay ningún censo de locales, pero la realidad es que más 1500 personas se registran como clientes de hoteles los sábados por la noche”. Una de las iniciativas de ANELA, muy criticada por ciertos sectores feminitas fue solicitar “mano de obra” en otros países, concretamente 277 mujeres “en el sector escasea la mano de obra nacional, mejor que vengan con papeles en regla y voluntariamente”.

La voz de las prostitutas
Después de diez años en el oficio, Giovanna lo ha dejado definitivamente. Desde entonces trabaja en una empresa de limpieza de centros residenciales y ha engordado 20 kilos. Cuenta como empezó a sus 17 años en el mundo de la prostitución, inducida por sus hermanos mayores y su propio padre. “En un país como Cuba, o te buscas el pan o no eres nada para nadie”. En sus ojos se refleja cierta rabia controlada por las explicaciones que a tratado de buscar durante años. Cuando llegó a Madrid procedente desde su país, se echó a la calle. Empezó a vivir en un piso de 70 metros cuadrados, compartido con ocho compatriotas suyos. “Mi único objetivo era enviar todo mi dinero a los míos”. A la pregunta si como ser humano se sentía humillada, ella responde contundente “No. Cuando para mi familia era una necesidad, me sentía sucia y obligada. Una vez en España me ofrecieron trabajos de limpieza y decidí voluntariamente limpiar escaleras por las mañanas y hacer la calle por las noches, entonces solo me sentía sucia”. Se le llenan los ojos en lágrimas cuando se le pregunta porque lo ha dejado “quiero lo mejor para mi, pero nunca sales de esto del todo”.
Belén tiene 35 años, se dedica a la prostitución desde los 20 años. No sabe muy bien como empezó en todo esto, lo que si que recuerda era como compaginaba los estudios con la prostitución “llegaba el viernes y en vez de irme con mis amigas me iba a las zonas donde sabía que podía encontrar a alguien dispuesto a pagar por acostarse conmigo”. Diplomada en Enfermería, ejerció de ello un breve tiempo. “he decidido dedicarme a ello, me he acostumbrado a vivir así y no me acomplejo por ello”.
A Heidi la conocí en a través de la prensa el titular decia “he soñado toda mi vida con defender los derechos humanos”. A sus 22 años empezó a prostituirse en Ecuador. Ahora, lo ha dejado y es líder en Montera (Madrid), a sus 35 años de las profesionales del sexo, las alecciona, da consejos y cocina para ella por solo 5 euros el menú. “quiero defenderlas, como yo no supe hacerlo. Quiero que decidan por ellas mismas y sean conscientes en todo momento que si ellas quieren pueden salir del mundo de la prostitución”.

¿Qué pasa en Europa?

En Suecia, desde 1999 impera el modelo prohibicionista que penaliza y criminaliza al cliente.
En Francia están prohibidos los burdeles desde 1946. Es una de las legislaciones que utilizan más mano dura dentro de la Unión Europea. Un proyecto de la Alcaldía de París estudió la posibilidad de castigar a los clientes con penas de cárcel y multas de hasta 300.000 euros, en 2002. Este hecho hizo que en España hubiese un desembarco de prostitutas venidas del país vecino.
En Holanda, se despenalizaron los burdeles en enero del 2000. La ley contempla la prostitución como cualquier otra actividad laboral más, con seguridad social y obligaciones fiscales. Las prostitutas pueden sindicarse.
En Alemania se adoptó en 2001 el estatuto del los y las trabajadores del sexo, que homologaba la prostitución como cualquier otra actividad económica. Desde entonces el colectivo se beneficia de cobertura social, sanitaria y de régimen laboral.
El tribunal de Justicia Europeo, avaló en 2001 la consideración de la prostitución como “actividad económica”.
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Los casos detallados de prostitutas, son verídicos.
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La información aquí detallada está documentada en http://www.elpais.es/, http://www.mtas.es/ y http://www.diariode.telecinco.es/
>> A favor y en contra

Tuesday, July 11, 2006

Las putas son mis amigas

La prostitución se ha convertido en tema de moda y prioridad absoluta en la agenda política. Algunos partidos escurren el bulto, intentando retrasar la hora del debate, esto suele pasar siempre con los grandes temas de discusión, pero la opinión pública continua incesantemente en busca del debate.

Empezaré diciendo, que también hay hombres que ejercen la prostitución… así que siempre que me refiera a ellas no excluiré a los hombres. Cosa muy común entre los grupos feministas que intentan hacer de esto una causa, más bien injusta. Los hombres llegan al mercado del sexo en condiciones y causas diferentes, pero no debemos olvidarlos del discurso.

Este tema que afronta una misma realidad desde muchos puntos de vista, establece a varios grupos de opinión enfrentados por un mismo fin y objetivo. Tanto los defensores como detractores de la regularización y legalización de la prostitución como actividad sujeta a derechos y obligaciones, buscan de antemano la erradicación de redes y mafias que se lucran con el tráfico de seres humanos (hombres, niños y mujeres).

No me centraré en porcentajes, datos y estadísticas (aunque los tengo). Pero en estos temas los estudios e informaciones, suelen mostrarse según mejor conviene. Es por ello que me centraré en mi opinión, en base al haber conocido en mi vida a dos prostitutas encantadas de serlo. Habéis oído bien. Puede chocar o hasta parecer desagradable el decir que una mujer quiere ser puta, mientras todas las demás la consideran degradada o utilizada, pero la realidad es que aún siendo minorías en estudios, existen. Existen mujeres autónomas del sexo, con la decisión libre sobre su cuerpo y sobre su persona. Con motivos que no debemos juzgar, sino respetar. En cambio hay muchas que lo hacen coaccionadas y con una falta de libertad que les empuja a ello, pero ha esas debemos liberarlas, hay que combatir a sus proxenetas con el peso policial y el de la justicia.
Si existen entonces mujeres que deciden ser putas, no podemos negarlas, hay que introducirlas como parte importante de nuestra sociedad. Dándoles repito, derechos y obligaciones.

El Ayuntamiento de Madrid, dice que la prostitución es degradación de la mujer, y que no hay que regularla, sino eliminarla. Por eso han hecho un plan de acoso al cliente.

Otros, como la Generalitat de Cataluña, apuestan por hacer una ley que ponga orden en la situación de las prostitutas. Que incentive, por ejemplo, las casas autogestionadas por ellas mismas, y así puedan huir de las mafias.

La oferta aparece siempre justo después de la demanda, como pasa con cualquier producto lanzado al mercado después de estudios de la necesidad del consumidor.
En España hay aproximadamente 350.000 prostitutas o trabajadoras del sexo, que diariamente mueven cerca de 40 millones de euros. Animo a economistas, técnicos del instituto de la seguridad social u otros, a empezar a trabajar alrededor de esta cifra.

Debemos trabajar por hacer una ley que sea integradora y respetuosa con los derechos humanos. Que regule el funcionamiento de dicha actividad fuera y dentro de locales. Que anule a mafias, redes, proxenetas y dote de autonomía a mujeres y hombres. Esta ley debe ser de “consenso” entre Gobierno, agentes sociales, partidos políticos y asociaciones de mujeres.

Debemos apostar por defender la prostitución libre y voluntaria como cualquier actividad legítima y combatiendo el foco del problema, erradicando a las mafias que hacen negocio con la explotación de cualquier ser humano (sea hombre o mujer) con un fin sexual. Borrando del mapa el tráfico de mujeres, hombres y niños.

Debemos hacer una ley que garantice el no ejercicio de menores de edad, que garantice las medidas higiénicas frente al abuso y la desprotección. Debemos crear una ley que llene de derechos y autonomía a prostitutas, que favorezca a que ellas sean las únicas perceptoras del dinero ganado con su trabajo. Debemos crear una ley que les ofrezca amparo legal y asesoramiento, al igual que un plan de integración cuando también voluntariamente decidan dejar la prostitución.

Yo, también soy puta. Vendo mi cuerpo y capacidad intelectual 8 horas al día, 7 días a la semana por un sueldo de mierda.

Friday, November 18, 2005

La calle no es tuya.

Un informe del Observatorio del sistema penal y derechos humanos de la U.B., dice sobre la ordenanza municipal del Ayuntamiento de Barcelona, que vulnera al menos veinticinco derechos elementales, de las “trabajadoras de la calle”. La norma que será aprobada por el consistorio el próximo mes de diciembre, provocará que las prostitutas deban instalarse en las casas de las mafias (clubes), que controlan y se enriquecen a costa de las libertades de las chicas y mujeres que trabajan en el mercado del sexo. También la norma a su vez, hará que las prostitutas se tengan que situar en carreteras alejadas del centro con el riesgo de inseguridad que ello representa.
En Barcelona (según la prensa) hay 3.000 trabajadoras de la calle, más del 60% de ellas extranjeras, con una situación laboral y de residencia no reglada ó formalizada.
Cuando entre en vigor la normativa en un intento de recuperar el civismo perdido, todas las prostitutas que ejercen su profesión en las calles, abandonarán la propiedad de si mismas, de sus cuerpos, de sus intereses y de su dinero, para entrar a formar parte del círculo viciado de mafias y mafiosos. Perderán autonomía sobre sus vidas y profesión, para seguir engordando el bolsillo de unos cuantos.
Las prostitutas son ante todo señoras, trabajadoras que por una situación personal y por una decisión individual se echan a la calle con el único propósito de subsistir, pero cuando estas caen en el control de redes que extorsionan su libertad se convierten en simples objetos.